El comentario de la portada

Entrar en la visión por Pierre-Marie Dumont

Este «retrato» de María Magdalena es un detalle* de la obra maestra de Santi di Tito (1536-1603), La visión de santo Tomás de Aquino, pintada en 1593 para la iglesia del Convento dominico de San Marcos, en Florencia (Italia). Más que a santo Tomás, el cuadro muestra un modo de visión, sensible después de haber sido intelectual (cf. la reproducción del cuadro en su totalidad en la web de Magnificat: portada del mes). Y esta visión es la del misterio eucarístico tal y como él lo transcribió, tanto en su Suma teológica como en sus admirables himnos y antífonas.

Santo Tomás aparece en la obra como un espectador de la pintura, absorto en su contemplación del misterio eucarístico. Contempla una escena de la crucifixión pintada en trampantojo, con los personajes saliendo de una especie de nicho arquitectónico que se adentra en el paisaje de Jerusalén. Nosotros, los espectadores, somos claramente invitados a ponernos en el lugar del santo y a participar de su visión, es decir, a constatar la transformación de la reproducción pictórica que hace memoria del acontecimiento en una actualización patente. Así, esta imagen, que el artista transforma en una escena viva, pretende ser la figura de la presencia real del Cuerpo de Cristo bajo la apariencia del Pan eucarístico.

Esta interpretación está atestiguada por el libro abierto que santo Tomás extiende, como para hacerlo pertenecer a la escena y recibirlo a la vez de ella; se puede leer allí una antífona de las vísperas de la solemnidad del Cuerpo y de la Sangre de Cristo, cuyo texto fue escrito por el propio santo Tomás: «Cristo, el Señor, sacerdote eterno según el rito de Melquisedec, ofreció pan y vino».

En cuanto a nuestra María Magdalena, la iluminación artificial de su rostro refleja bien el hecho de que lo que aquí se nos ofrece es una aparición milagrosa. Aquí está envuelta en la luz, inmersa en una profunda contemplación interior. ¿No es este el modo preferido de visión después de la recepción del Cuerpo de Cristo? Y precisamente, la Magdalena es el único personaje en la pintura que experimenta físicamente el Cuerpo de Cristo. Ella abraza sus pies, como ya lo hizo en casa en Simón el fariseo de manera prefigurada.

Pierre-Marie Dumont

Traducido del original francés por Pablo Cervera Barranco

Santa María Magdalena (1593, detalle de La visión de santo Tomás de Aquino), Santi di Tito (1536-1603), Museo de San Marcos, Florencia, Italia. © Domingie & Rabatti/La Collection.

* Ver la Obra entera.