Carta a los lectores

Editorial por Pablo Cervera Barranco

Querida familia Magnificat:

De la abundancia del corazón habla la boca (ex abundatia cordis os loquitur, decían bellamente los latinos). Pues esta suscriptora, I.E., debe de tener un corazón muy grande a tenor de lo que escribe a lo largo de varios folios dándonos las gracias.

Ya no sé ni escribir, pero lo hago con toda mi intensidad y cariño para daros las gracias por editar Magnificat, que tanto bien hace a todos cuantos lo seguimos y hacemos oración con este librito inigualable. Gracias. Además de ayudarme para preparar la Misa del día y oírla luego con más devoción, las meditaciones, las introducciones a la Misa dominical, las preces, los himnos, las letanías, los pensamientos de los santos, los preciosos artículos… en fin todo. No desperdicio ni un punto ni una coma, que todo me ayuda a intensificar la vida espiritual que a mí y a los míos nos inculcaron desde pequeños.

Magnificat va conmigo por donde vaya y veo en las iglesias a mucha gente con el librito entre las manos. ¡Bendito sea Dios! Y benditos seáis todos los que hacéis Magnificat. El Señor y la Virgen os den salud y ánimo en vuestra tarea. Se necesita ese «punto de apoyo» (¿Arquímedes?) ahora más que nunca.

Qué duda cabe de que líneas así nos alientan y estimulan. Gracias. Y este mes en que concluimos el Año Santo de san Ignacio en el V centenario de su conversión, encomendémonos a nuestro vasco más universal.

.

En Jesús y María,