Carta a los lectores

Editorial por Pablo Cervera Barranco

Querida familia Magnificat:

Cuando escribo estas líneas, el papa Francisco acaba de convocar un Año Santo dedicado a san José y nos ha dirigido un documento –Patris corde– lleno de amor hacia el Santo. Es una gracia inmensa. Ojalá los católicos estemos a la altura de este regalo. Un santo varón, cuando san Juan Pablo II publicó la Exhor­tación Apos­tólica Redemptoris custos dedicada a san José, nos decía en un retiro en Roma que la medida con que fuera acogido ese escrito revelaría la hondura espiritual de la Iglesia.

La Carta apostólica de Francisco «Con corazón de padre» desarrolla siete puntos con sencillez y unción sobre varios aspectos del padre de Jesús. En este mes que comienza con su fiesta como modelo de trabajador, me detengo en el n. 6 de dicho escrito:

«San José era un carpintero que trabajaba honestamente para asegurar el sustento de su familia. De él, Jesús aprendió el valor, la dignidad y la alegría de lo que significa comer el pan que es fruto del propio trabajo… El trabajo se convierte en participación en la obra misma de la salvación, en oportunidad para acelerar el advenimiento del reino, para desarrollar las propias potencialidades y cualidades, poniéndolas al servicio de la sociedad y de la comunión. El trabajo se convierte en ocasión de realización no solo para uno mismo, sino sobre todo para ese núcleo original de la sociedad que es la familia».

Oremos con las palabras conclusivas del Papa en su Carta Apostólica:

Salve, custodio del Redentor y esposo de la Virgen María.

A ti, Dios te confió a su Hijo; en ti María depositó su confianza;

contigo Cristo se forjó como hombre.

Oh, bienaventurado José, muéstrate padre también a nosotros

y guíanos en el camino de la vida.

Concédenos gracia, misericordia y valentía,

y defiéndenos de todo mal. Amén.

 

En Jesús y María,