Carta a los lectores

Carta a los lectores por Pablo Cervera Barranco

Querida familia Magnificat:

Un amigo vasco de San Sebastián, I. A., a la vuelta del verano me escribía algunas líneas sobre el bien que le hace el uso de Magnificat. Se lo agradezco, porque así vemos que este librito es algo vivo, no unas páginas de papel encuadernadas.

«No sé si sabré expresar adecuadamente el gran bien que cada día me hace el libro Magnificat. Disponer cada día de una oración de la mañana, de las lecturas de la Misa, del texto de algún santo y de la breve biografía de algunos santos o mártires es de una ayuda muy grande en la vida espiritual.

Me suele venir un pensamiento: “Lo primero de todo, rezar” y tomo el Magnificat en mis manos. A diario, lo primero que hago después de desayunar, es rezar laudes y leer las oraciones y lecturas de la Misa para poder seguir mejor la Eucaristía. Después del mediodía, rezo vísperas, y luego los textos de los santos o mártires. Estos testimonios tensan nuestra alma para mirar hacia y desde el cielo. Es algo así como levitar de esta tierra, que es una maravilla como casa común, pero el ambiente enrarecido que se vive hoy día reseca el alma… Finalmente, a la hora de cenar, rezo completas que, entre otras cosas, tienen el poder de ahuyentar al Padre de la mentira.

Muchas gracias por el trabajo que os tomáis por el bien de nuestras almas y enhorabuena. Esto nos encamina hacia el cielo, pero sin prisa».

Eskerrik asko, Donosti. El cielo puede esperar, que decía el título de una película. Antes, aquí hay mucho que bregar para ganarlo. Agur Jaunak.

En Jesús y María,

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