El artículo del mes

Oremos por las intenciones del papa Francisco por Pablo Cervera Barranco

«Red Mundial de Oración» (Apostolado de la Oración) durante el mes de agosto 2021

Orar por el papa y sus intenciones pertenece a la esencia de la vida cristiana. Nuestra oración por el sucesor de Pedro se encuentra a diario en la plegaria eucarística, corazón de la celebración de la santa Misa: «Acuérdate, Señor, de tu Iglesia, extendida por toda la ­tierra, y con el papa Francisco…»

El papa confía cada mes a su Red Mundial de Oración, el Apos­tolado de la Oración, dos intenciones (una anunciada al comienzo del año y la otra en la inmediatez del mes en curso) que expresan sus grandes preocupaciones por la humanidad y por la misión de la Iglesia. Son una convocatoria mundial para transformar nuestra plegaria en «gestos concretos». Resumen su plan de acción para movilizarnos cada mes por un propósito concreto que nos invita a construir un mundo más humano y más divino.

Evangelización: La Iglesia

Recemos por la Iglesia, para que reciba del Espíritu Santo la gracia y la fuerza para reformarse a la luz del evangelio.

La mirada increyente o puramente sociológica ve en la Iglesia una mera institución de poder, poco menos que misógina, inadaptada a los tiempos… La Iglesia, sin embargo, es el Cuerpo de Cristo, formada por una realidad humana pero animada, es decir, vivificada, unificada y alentada, por el Espíritu Santo, «alma» de la Iglesia. Sin el Espíritu de Cristo, la Iglesia no sería nada, se habría derrumbado en los comienzos. Eppur si muove… Y, sin embargo, sigue en movimiento, no por los talentos o dotes de las personas que la componen, sino porque la fuerza de Dios la sostiene, guía y purifica. Los santos son los que más se han dejado penetrar por la acción del Espíritu Santo y son ellos los grandes motores y reformadores de la Iglesia. Este mes celebramos el VIII centenario de la muerte de santo Domingo de Guzmán, fundador de los dominicos: reformador desde la pobreza y la predicación, y gran vivificador de la Iglesia desde entonces.

Ofrecimiento diario por la Iglesia y por el mundo

V/ Ven, Espíritu Santo,
inflama nuestro corazón
en las ansias redentoras
del Corazón de Cristo.

R/ Para que ofrezcamos
de veras nuestras personas y obras,
en unión con él
por la redención del mundo.

Señor mío y Dios mío Jesucristo:
por el Corazón Inmaculado de María
me consagro a tu Corazón,
y me ofrezco contigo al Padre
en tu santo sacrificio del altar,
con mi oración y mi trabajo,
sufrimientos y alegrías de hoy,
en reparación de nuestros peca­dos
y para que venga a nosotros tu reino.

Te pido en especial:
por el Papa y sus intenciones,
por nuestro obispo
y sus intenciones,
por nuestro párroco
y sus intenciones.