El artículo del mes

Oremos por las intenciones del papa Francisco por Pablo Cervera Barranco

«Red Mundial de Oración» (Apostolado de la Oración) durante el mes de octubre 2022

Orar por el papa y sus intenciones pertenece a la esencia de la vida cristiana. Nuestra oración por el sucesor de Pedro se encuentra a diario en la plegaria eucarística, corazón de la celebración de la santa Misa: «Acuérdate, Señor, de tu Iglesia, extendida por toda la ­tierra, y con el papa Francisco…»

El papa confía cada mes a su Red Mundial de Oración, el Apos­tolado de la Oración, dos intenciones (una anunciada al comienzo del año y la otra en la inmediatez del mes en curso) que expresan sus grandes preocupaciones por la humanidad y por la misión de la Iglesia. Son una convocatoria mundial para transformar nuestra plegaria en «gestos concretos». Resumen su plan de acción para movilizarnos cada mes por un propósito concreto que nos invita a construir un mundo más humano y más divino.

Intención universal: Por una Iglesia abierta a todos

Recemos para que la Iglesia, fiel al evangelio y valiente en su anuncio, viva cada vez más la sinodalidad y sea un lugar de solidaridad, fraternidad y acogida.

El evangelio, que significa alegre noticia, es la persona de Cristo y su misión salvadora. Esto es el centro de todo lo demás. La Iglesia no es centro, no tiene luz propia: es luz que, igual que la luna refleja la luz del sol, refleja la luz de Cristo. Él es la luz: Lumen gentium, luz de las gentes. La Iglesia, pues, en la medida en que mira y se encamina (sinodalidad) hacia Cristo es fiel a su ser y misión. De mirar a Cristo y llenarse de él, igual que hicieron y hacen los santos, vendrá el resto: solidaridad, acogida y fraternidad, como dice la intención papal de este mes. Si no es así, el riesgo está en caer en esos «frutos» como realidades secularizadas que podría llevar a cabo cualquier organización o club de personas.

Ofrecimiento diario por la Iglesia y por el mundo

V/ Ven, Espíritu Santo,
inflama nuestro corazón
en las ansias redentoras
del Corazón de Cristo.

R/ Para que ofrezcamos
de veras nuestras personas y obras,
en unión con él
por la redención del mundo.

Señor mío y Dios mío Jesucristo:
por el Corazón Inmaculado de María
me consagro a tu Corazón,
y me ofrezco contigo al Padre
en tu santo sacrificio del altar,
con mi oración y mi trabajo,
sufrimientos y alegrías de hoy,
en reparación de nuestros peca­dos
y para que venga a nosotros tu reino.

Te pido en especial:
por el Papa y sus intenciones,
por nuestro obispo
y sus intenciones,
por nuestro párroco
y sus intenciones.