El artículo del mes

Oremos por las intenciones del papa por Pablo Cervera Barranco

Apostolado de la Oración durante el mes de enero de 2019

 Orar por el papa y sus intenciones pertenece a la esencia de la vida cristiana. Nuestra oración por el sucesor de Pedro se encuentra a diario en la plegaria eucarística, corazón de la celebración de la santa Misa:«Acuérdate, Señor, de tu Iglesia, extendida por toda la tierra, y con el papa Francisco…»

El papa confía cada mes a su Red Mundial de Oración, el Apostolado de la Oración, dos intenciones (una anunciada al comienzo del año y la otra en la inmediatez del mes en curso) que expresan sus grandes preocupaciones por la humanidad y por la misión de la Iglesia. Son una convocatoria mundial para transformar nuestra plegaria en «gestos concretos».Resumen su plan de acción para movilizarnos cada mes por un propósito determinado que nos invita a construir un mundo más humano y más divino.

 Por la evangelización:

Al servicio de la transmisión de la fe

Por los jóvenes, especialmente los de América Latina para que, siguiendo el ejemplo de María, respondan al llamado del Señor para comunicar la alegría del evangelio al mundo.

La juventud es esperanza de futuro. Hispanoamérica ha sido llamada durante décadas continente de la esperanza para la Iglesia católica. La intención del papa Francisco de este mes unifica esos dos sujetos de esperanza de cara a la tarea evangelizadora. Y lo hace poniendo una Estrella en esa tarea: María. A ella se la llamó en el pontificado de san Juan Pablo II Estrella de la Nueva Evangelización. No en vano, María, grávida de Cristo en Nazaret, sale aprisa hacia la montaña al encuentro de su pariente Isabel para encontrar el signo que el ángel le ha dado. El encuentro con ese signo provoca la comunicación de la alegría de los dos primos que saltan de gozo en los vientres de sus respectivas madres. Responder a la invitación del Señor para llevar a Cristo a los demás es comunicar la alegría del evangelio y experimentar la alegría de haberlo comunicado.

 

Ofrecimiento diario por la Iglesia y por el mundo

 

V/ Ven, Espíritu Santo,

inflama nuestro corazón

en las ansias redentoras

del Corazón de Cristo.

 

R/ Para que ofrezcamos

de veras nuestras personas y

obras, en unión con él

por la redención del mundo.

 

Señor mío y Dios mío

Jesucristo: por el Corazón

Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón, y

me ofrezco contigo al Padre

en tu santo sacrificio

del altar, con mi oración

y mi trabajo,

sufrimientos y alegrías

de hoy, en reparación

de nuestros pecados

y para que venga

a nosotros tu reino.

 

Te pido en especial:

por el Papa

y sus intenciones,

por nuestro obispo

y sus intenciones,

por nuestro párroco

y sus intenciones.