El artículo del mes

Oremos por las intenciones del papa Francisco por Pablo Cervera Barranco

«Red Mundial de Oración» (Apostolado de la Oración) durante el mes de octubre de 2020 

Orar por el papa y sus intenciones pertenece a la esencia de la vida cristiana. Nuestra oración por el sucesor de Pedro se encuentra a diario en la plegaria eucarística, corazón de la celebración de la santa Misa: «Acuérdate, Señor, de tu Iglesia, extendida por toda la ­tierra, y con el papa Francisco…»

El papa confía cada mes a su Red Mundial de Oración, el Apos­tolado de la Oración, dos intenciones (una anunciada al comienzo del año y la otra en la inmediatez del mes en curso) que expresan sus grandes preocupaciones por la humanidad y por la misión de la Iglesia. Son una convocatoria mundial para transformar nuestra plegaria en «gestos concretos». Resumen su plan de acción para movilizarnos cada mes por un propósito concreto que nos invita a construir un mundo más humano y más divino.

Universal: La misión de los laicos en la Iglesia

Recemos para que, en virtud del bautismo, los fieles laicos, en especial las mujeres, participen más en las instancias de responsabilidad de la Iglesia.

Hay muchos que dicen que todavía no se ha estrenado la doctrina del Concilio Vaticano II sobre la misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo. En muchos casos el clericalismo dicta lo que deben hacer los laicos que se amparan en ese paraguas para no acometer su verdadera tarea. El Con­cilio fijaba como clave de la misión laical la consagración del mundo, de las realidades temporales: «Informar y perfeccionar el orden de las cosas temporales con el espíritu cristiano» (AA 4); «Gestionar los asuntos temporales y ordenarlos según Dios» (LG 31). No se trata tanto de una recta o cualificada actuación en el mundo del trabajo, por ejemplo, cuanto de la configuración evangélica de las realidades familiares, laborales, sociales y políticas:

«Ejercen el apostolado con su trabajo para la evangelización y santificación de los hombres, y para la función y el desempeño de los negocios temporales, llevado a cabo con espíritu evangélico de forma que su laboriosidad en este aspecto sea un claro testimonio de Cristo y sirva para la salvación de los hombres. Pero siendo propio del estado de los laicos el vivir en medio del mundo y de los negocios temporales, ellos son llamados por Dios para que, fervientes en el espíritu cristiano, ejerzan su apostolado en el mundo a manera de fermento» (AA 2).

Por tanto, lejos del funcionalismo en la misión, se trata de la configuración evangélica de la vida temporal, gozando de la libertad propia de los hijos de Dios.

Ofrecimiento diario por la Iglesia y por el mundo

V/ Ven, Espíritu Santo,
inflama nuestro corazón
en las ansias redentoras
del Corazón de Cristo.

R/ Para que ofrezcamos
de veras nuestras personas y obras,
en unión con él
por la redención del mundo.

Señor mío y Dios mío Jesucristo:
por el Corazón Inmaculado de María
me consagro a tu Corazón,
y me ofrezco contigo al Padre
en tu santo sacrificio del altar,
con mi oración y mi trabajo,
sufrimientos y alegrías de hoy,
en reparación de nuestros peca­dos
y para que venga a nosotros tu reino.

Te pido en especial:
por el Papa y sus intenciones,
por nuestro obispo
y sus intenciones,
por nuestro párroco
y sus intenciones.