El artículo del mes

Oremos por las intenciones del papa Francisco by Pablo Cervera Barranco

«Red Mundial de Oración» (Apostolado de la Oración) durante el mes de agosto de 2020 

Orar por el papa y sus intenciones pertenece a la esencia de la vida cristiana. Nuestra oración por el sucesor de Pedro se encuentra a diario en la plegaria eucarística, corazón de la celebración de la santa Misa: «Acuérdate, Señor, de tu Iglesia, extendida por toda la tierra, y con el papa Francisco…» El papa confía cada mes a su Red Mundial de Oración, el Apostolado de la Oración, dos intenciones (una anunciada al comienzo del año y la otra en la inmediatez del mes en curso) que expresan sus grandes preocupaciones por la humanidad y por la misión de la Iglesia. Son una convocatoria mundial para transformar nuestra plegaria en «gestos concretos». Resumen su plan de acción para movilizarnos cada mes por un propósito determinado que nos invita a construir un mundo más humano y más divino. 

Universal: El mundo del mar

Recemos por todas las personas que trabajan y viven del mar, entre ellos los marineros, los pescadores y sus familias. Ciertamente es un mundo el mundo del mar. Vivimos de él sin darnos cuenta de hasta qué punto: alimentación, transporte, seguridad, ocio… Y no es un ámbito fácil. El mar calmado y cercano a la costa es bello, pero el embravecido que se adentra en los océanos se convierte en un infierno que esconde peligros extremos. Por eso, trabajar en él y vivir de él no es cosa fácil. La familia del mar consta de profesionales, pero a sus espaldas cargan con familias e hijos que con frecuencia viven en la incertidumbre vital respecto de los suyos. Tomar conciencia de esta realidad del mar y sus gentes este mes, en nuestra oración, es ocasión para interceder y agradecer su labor.

Ofrecimiento diario por la Iglesia y por el mundo

V / Ven, Espíritu Santo, 

inflama nuestro corazón 

en las ansias redentoras 

del Corazón de Cristo.

 

R / Para que ofrezcamos 

de veras nuestras personas 

y obras, en unión con él 

por la redención del mundo.

 

Señor mío y Dios mío

Jesucristo: por el Corazón

Inmaculado de María 

me consagro a tu Corazón,

y me ofrezco contigo al Padre

en tu santo sacrificio 

del altar, con mi oración 

y mi trabajo,

sufrimientos y alegrías 

de hoy, en reparación 

de nuestros pecados 

y para que venga 

a nosotros tu reino.

 

Te pido en especial:

por el Papa y sus intenciones,

por nuestro obispo y sus intenciones,

por nuestro párroco y sus intenciones.