Carta a los lectores

Pablo Cervera Barranco

Editorial por Pablo Cervera Barranco

Querida familia Magnificat

Mes a mes, desde hace bastante tiempo, suelo obsequiar a una señora mayor (M. J.) y a su hija (M.) con sendos ejemplares de Magnificat. Les agrada que les haga llegar este obsequio. «Leo los evangelios porque voy a oír la palabra de Dios todos los días. Me gustan las reflexiones, soy mujer de fe y estoy unida a la Iglesia». «Nos interesa comprender el evangelio del día y llevar la palabra a los hermanos que nos escuchan». Estas sencillas, pero profundas frases, escribían a petición mía. En realidad, van a lo sustancial de la fe católica: la celebración de la Misa, la escucha de la Palabra y la comprensión y meditación del evangelio para transmitirlo a los demás.

La sociedad secularizada ha provocado el surgimiento de movimientos y asociaciones vivos en la fe, pero que a veces están más centrados en sí mismos que en la esencia de la fe que, tan sencilla pero verdaderamente, manifiestan estas personas de las que hablo.

La solemnidad de san Pedro y san Pablo que celebramos al final de este mes nos invita a redescubrir la esencia de la fe: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo»; «Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia».

En Jesús y María,