El comentario de la portada

Soy la madre del Amor hermoso por Pierre-Marie Dumont

Atribuido a Claus de Werve († 1439), artista influyente en la corte de los duques de Borgoña, esta conmovedora Virgen con el Niño es, de hecho, monumental. María, en posición sedente, mide 1,35 metros de altura, superando así el tamaño natural. La Virgen María está sentada con el niño Jesús en su regazo como Sedes sapientiae, porque sirve de «trono» de la «Sabiduría», encar­nada por Cristo. Las letanías lauretanas la honran con el título de «Trono de la Sabiduría». Sin embargo, la base teológica de este término es más compleja. En realidad, en la iconografía, Sedes Sapientiae no designaría a la Madre de Dios, sino más bien el trono imperial (herencia bizantina) sobre el que ella se sienta. Entonces María (más precisamente, la madre y el niño) sería representada no como trono de la Sabiduría, sino como la Sabiduría en su trono.

El adorable niño de pelo rizado, que contemplamos aquí sen­tado en el regazo de María, confirma esta interpretación. Sostiene sobre sus pequeñas rodillas el gran volumen de la Biblia abierto por el libro de Ben Sirá el Sabio (Eclesiástico). Con el dedo índice señala a su madre el versículo 9 (14 según la Vulgata) del capí­tulo 24, que pone estas palabras en boca de la Sabiduría: «Desde el principio, antes de los siglos, me creó, y nunca jamás dejaré de existir».

Y, con una mirada tierna, Dios-Niño señala a su madre como la realización actual de esta figura. ¿Cómo podemos saberlo? Por­que dicho verso fue grabado por el artista, en letras magistrales, en el reverso del manto de la Virgen María. Y es a María a la que los Padres de la Iglesia, así como la Tradición litúrgica, recono­cen como la Sabiduría eterna representada en el capítulo 24 del libro de Ben Sirá. Desde comienzos del siglo VII, este capítulo 24 fue elegido como primera lectura en las misas de las fiestas de la Virgen María. Y hasta hoy, este mismo capítulo 24 había sido rei­vindicado, entre otras cosas, como base bíblica para la definición de los dogmas de la Inmaculada Concepción y de la Asunción.

Traducido del original francés por Pablo Cervera Barranco

 La Virgen con el Niño (v. 1415-1417), atribuido a Claus de Werve (1380-1439), Nueva York (EE.UU.), Museo Metropolitano de Arte. © Dominio público.