Carta a los lectores

Pablo Cervera Barranco

Editorial por Pablo Cervera Barranco

Querida familia Magnificat:

La historia humana se debate pendularmente desde siempre entre lo ideal y la realidad, el proyecto y su realización. Al hombre siempre le es difícil aceptar su realidad limitada. De ahí que se hayan generado, al compás de ese péndulo, fatalismos e idealismos, aceptación trágica de esos límites o impulsos idealistas en la búsqueda de soluciones. El tiempo de Navidad hace emerger la solución que se abre con la fe. El hombre no supera el límite de su propia realidad para realizar algo nuevo. Es Dios en persona el que llama a nuestra limitación para que se la abramos a él y le aceptemos. El hombre es visitado por un Dios que sale a su encuentro. La acogida de este Huésped convierte nuestra realidad en una vida nueva. La Virgen Madre testimonia que la venida del Verbo en la realidad humana es fruto de la convergencia de su persona con el Espíritu Santo, Señor de la comunión. «Ha aparecido la bondad y la misericordia de Dios», dice san Pablo a Tito (3,4) con palabras que aparecen en la liturgia navideña. Esperamos que esa misericordia se adentre y enraíce en nuestra vida para transformar todas nuestras situaciones –de cansancio o tristeza por las preocupaciones, por el dolor…– y hacernos constatar la novedad que ya nos habita y nos da una mirada nueva, la mirada de Aquel que espera ser acogido y nos mira con amor infinito. Es Navidad. Desde fuera de este mundo, de la acción del Espíritu Santo, nos llega una esperanza que nace en nuestra humanidad, en la Virgen María. «La fidelidad brota de la tierra y la justicia mira desde el cielo» (Sal 84,12). Dios ha besado a la humanidad en la debilidad del Niño Jesús. ¡Feliz Navidad!: feliz, porque hay razones para la alegría.

En Jesús y María,

Pablo Cervera Barranco