Carta a los lectores

Editorial por Pablo Cervera Barranco

Querida familia Magnificat:

El carácter pesimista del pensamiento griego (no en vano su género literario por excelencia es la tragedia) concebía el tiempo como «el eterno retorno de lo mismo». Circularidad, repetición, carencia de horizonte para la esperanza. Aunque el cristianismo asumió muchísimo de la grandeza y bondad del pensamiento griego, arrancó de raíz ese pesimismo desesperanzado. El tiempo cristiano es lineal y abierto a la eternidad. Más aún, el Eterno entró en el tiempo contingente (como celebramos estos días) para que nuestra «circularidad» temporal se abriera a la eternidad.

Muchos hoy adolecen del pesimismo antropológico griego. Cuando la fe viene a faltar, esa es la consecuencia: desgana de vivir, aburrimiento existencial, temor, invasión de la tragedia en nuestras relaciones sociales…

En medio de la noche, nació la Luz; cuando el mundo caminaba en tinieblas, una Luz grande rasgó los cielos y acampó en nuestra tierra. Navidad y Epifanía son misterios de la fe de un Dios que es Luz, Alegría y Esperanza para una humanidad sombría, triste y abatida. Bebamos en las aguas límpidas de la fe cada día (liturgia, palabra de Dios, tradición de la Iglesia…) para que esta atmósfera asfixiante no nos deje sin aliento vital terreno… y eterno.

Feliz Año Nuevo en la Luz de Cristo hecho hombre.

En Jesús y María,