Carta a los lectores

Pablo Cervera Barranco

Editorial por Pablo Cervera Barranco

Querida familia Magnificat:

El curso escolar está tocando a su fin. En breve empeza­rán los nervios de las evaluaciones, los exámenes finales… Es el tiempo de la cosecha en el ámbito escolar y universi­tario. El labrador ara, abona, siembra, espera las lluvias y desea una cosecha a la medida de los esfuerzos invertidos. A veces esos legítimos deseos los trastoca un desastre natu­ral, o unas lluvias o granizos a destiempo que pueden lle­gar a dar al traste con todo.

El estudiante, en un sentido, lo tiene más fácil. Ciertamente, siempre podrá haber mala suerte o tener un día aciago. Con todo, lo normal es que el trabajo conti­nuado, el esfuerzo del tiempo invertido, dé lugar a una cosecha abundante.

En los casos del agricultor y del estudiante es válido el adagio tradicional: A Dios rogando y con el mazo dando. Muchos estudiantes rezan con nuestro mensual, me consta. Os diría: rezad estos días, sí, aunque no necesariamente con mayor intensidad que hasta ahora. Si has trabajado, no debes temer. Continúa ofreciendo tu esfuerzo y pide, eso sí, que las condiciones de esos días de exámenes no alteren demasiado tu ritmo normal de descanso, de sana diversión. Pide buenos resultados y ofrece por anticipado a Dios, como parte de tu santificación del curso escolar, este sacrificio que son los exámenes. Al fin y al cabo es tu única respon­sabilidad. El futuro vendrá con cargas mayores. Ofrece tu sacrificio como Abel, con corazón bueno.

Mi deseo es que no os quede nada pendiente para sep­tiembre… (ah, no, que ahora ya no hay septiembre…)

 En Jesús y María,

Pablo Cervera Barranco