El artículo del mes

Oremos por las intenciones del papa Francisco por Pablo Cervera Barranco

«Red Mundial de Oración» (Apostolado de la Oración) durante el mes de septiembre de 2020 

Orar por el papa y sus intenciones pertenece a la esencia de la vida cristiana. Nuestra oración por el sucesor de Pedro se encuentra a diario en la plegaria eucarística, corazón de la celebración de la santa Misa: «Acuérdate, Señor, de tu Iglesia, extendida por toda la ­tierra, y con el papa Francisco…»

El papa confía cada mes a su Red Mundial de Oración, el Apos­tolado de la Oración, dos intenciones (una anunciada al comienzo del año y la otra en la inmediatez del mes en curso) que expresan sus grandes preocupaciones por la humanidad y por la misión de la Iglesia. Son una convocatoria mundial para transformar nuestra plegaria en «gestos concretos». Resumen su plan de acción para movilizarnos cada mes por un propósito concreto que nos invita a construir un mundo más humano y más divino.

Universal: Respeto de los recursos del planeta

Recemos para que los recursos del planeta no sean saqueados, sino que se compartan de manera justa y respetuosa.

«Llenad la tierra y sometedla». Fueron las primeras palabras del Creador a la criatura creada a su imagen y semejanza. Pala­bras dirigidas a una única humanidad naciente. Rique­zas de la creación puestas al servicio del hombre para su disfrute y sustento.

No faltan recursos en todo el planeta para alimentar y sostener a la humanidad. En este caso, la pandemia diaria no la provoca un virus, sino la falta de aplicación de la medicina adecuada para todo: la comida. El sometimiento de la creación al hombre no significa explotación desmesurada o arbitrio. El equilibrio entre el progreso y la utilización de la creación se rompe si no se tiene presente la primacía de la persona humana, de toda persona humana. Este es el motivo por que el papa Francisco nos invita a orar este mes: la explotación adecuada de los recursos naturales y el reparto justo para todos.

Ofrecimiento diario por la Iglesia y por el mundo

V/ Ven, Espíritu Santo,
inflama nuestro corazón
en las ansias redentoras
del Corazón de Cristo.

R/ Para que ofrezcamos
de veras nuestras personas y obras,
en unión con él
por la redención del mundo.

Señor mío y Dios mío Jesucristo:
por el Corazón Inmaculado de María
me consagro a tu Corazón,
y me ofrezco contigo al Padre
en tu santo sacrificio del altar,
con mi oración y mi trabajo,
sufrimientos y alegrías de hoy,
en reparación de nuestros peca­dos
y para que venga a nosotros tu reino.

Te pido en especial:
por el Papa y sus intenciones,
por nuestro obispo
y sus intenciones,
por nuestro párroco
y sus intenciones.