El artículo del mes

Oremos por las intenciones del papa Francisco por Pablo Cervera Barranco

«Red Mundial de Oración» (Apostolado de la Oración) durante el mes de diciembre de 2020 

Orar por el papa y sus intenciones pertenece a la esencia de la vida cristiana. Nuestra oración por el sucesor de Pedro se encuentra a diario en la plegaria eucarística, corazón de la celebración de la santa Misa: «Acuérdate, Señor, de tu Iglesia, extendida por toda la ­tierra, y con el papa Francisco…»

El papa confía cada mes a su Red Mundial de Oración, el Apos­tolado de la Oración, dos intenciones (una anunciada al comienzo del año y la otra en la inmediatez del mes en curso) que expresan sus grandes preocupaciones por la humanidad y por la misión de la Iglesia. Son una convocatoria mundial para transformar nuestra plegaria en «gestos concretos». Resumen su plan de acción para movilizarnos cada mes por un propósito concreto que nos invita a construir un mundo más humano y más divino.

Evangelización: Para una vida de oración

Recemos para que nuestra relación personal con Jesu-cristo se alimente de la Palabra de Dios y de una vida de oración.

Una cosa es recitar oraciones, que también hay que hacerlo pero no de modo rutinario, y otra tener vida de oración. En la oración nos abrimos a la acción del Espíritu Santo para que forje en nosotros un corazón nuevo, el Corazón de Cristo. De este Espíritu, decimos en el Credo que «habló por los profetas» y el autor de la carta a los Hebreos comienza diciendo: «En muchas ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a los padres por los profetas. En esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo» (Heb 1,1-2). Todo lo antiguo preparaba a la Palabra eterna entre nosotros. «Recordad que es una misma palabra de Dios la que se extiende en todas las Escrituras, que es un mismo Verbo que resuena en la boca de todos los escritores sagrados, el que, siendo al comienzo Dios junto a Dios, no necesita sílabas, porque no está sometido al tiempo» (san Agustín, Enarratio in Psalmum, 103, 4, 1). Así entendemos que alimentar nuestra oración con la palabra de Dios no es leer un libro. El cristianismo no es religión de libro, sino de una Persona. En permanente trato de amistad con ella (cf. santa Teresa de Jesús, Libro de la Vida, VIII, 5) es como se alimenta la vida de oración.

Ofrecimiento diario por la Iglesia y por el mundo

V/ Ven, Espíritu Santo,
inflama nuestro corazón
en las ansias redentoras
del Corazón de Cristo.

R/ Para que ofrezcamos
de veras nuestras personas y obras,
en unión con él
por la redención del mundo.

Señor mío y Dios mío Jesucristo:
por el Corazón Inmaculado de María
me consagro a tu Corazón,
y me ofrezco contigo al Padre
en tu santo sacrificio del altar,
con mi oración y mi trabajo,
sufrimientos y alegrías de hoy,
en reparación de nuestros peca­dos
y para que venga a nosotros tu reino.

Te pido en especial:
por el Papa y sus intenciones,
por nuestro obispo
y sus intenciones,
por nuestro párroco
y sus intenciones.