Si permites que me devuelvan mal por bien,
dame paciencia, Señor crucificado.
Santa Flaminia
Virgen y mártir (siglos III-IV)
Es una de las muchas mujeres que afrontó numerosos retos por preservar su fe en Cristo cuando el Imperio romano era aún pagano. Ayudaba a los pobres y enfermos, lo que le hizo ganarse fama de santa en vida. Por este motivo es venerada hoy como patrona de los enfermos y de las mujeres virtuosas, tal como lo fue ella, pues ella misma se consagró a Dios. La tradición nos cuenta que era de buena cuna –quizá de una familia noble–, que hizo algunos milagros y que fue ejecutada, como tantos otros cristianos, por orden de Diocleciano. Durante su gobierno, cada vez eran más los cristianos que rechazaban participar en rituales públicos y en sacrificios, por lo que eran tenidos como un peligro para la pax deorum (la armonía con los dioses) o, en otras palabras, para seguir manteniendo el orden establecido.
Si en algún lugar el santísimo Cuerpo del Señor
se coloca muy pobremente,
que los clérigos lo depositen y lo pongan,
según el mandato de la Iglesia,
en un lugar precioso.
San Francisco de Asís




