Si permites que me entristezcan,
dame paciencia, Señor crucificado.
Santa Visia de Fermo
Virgen y mártir (siglo III)
Su figura se incluye dentro de un nutrido grupo de vírgenes y mártires que dieron su vida en los primeros siglos del cristianismo, una etapa en la que era tremendamente peligroso manifestar la fe en Cristo. La asociamos a la ciudad de Fermo, colonia romana en la región de las Marcas, en Italia, donde aún se la honra como ejemplo de pureza. Visia se consagró a Dios desde muy joven. Era sencilla, devota y ayudaba a los más necesitados. Manifestaba, pues, una actitud y una sensibilidad contraria al paganismo. Por ese motivo fue perseguida y martirizada. Un martirio que ella aceptó con una valentía sobresaliente. Su tumba fue muy venerada en la Antigüedad. Su ejemplo es uno más de tantas mujeres valerosas que han pasado a la historia de la Iglesia por ser iconos de fe sin fisuras.
Como estaba en pecado, me parecía sumamente amargo
ver a los leprosos. El Señor mismo me condujo
entre ellos, y les mostré misericordia.
Cuando salí de su casa, lo que me parecía
amargo trocó en dulzura de mente y cuerpo.
San Francisco de Asís




