San Francisco Blanco
Cuando vengan a llamar a mi puerta las aflicciones de cualquier clase que sean, dame paciencia, Señor crucificado.
Cuando vengan a llamar a mi puerta las aflicciones de cualquier clase que sean, dame paciencia, Señor crucificado.
Cuando el mal seque y consuma lentamente mi carne y mis huesos,dame paciencia, Señor crucificado.
Cuando desee en vano para mis ojos desvelados un sueño reparador,dame paciencia, Señor crucificado.
Cuando me vea sumido en la enfermedad,dame paciencia, Señor crucificado.
Cuando sienta arder en mis miembros el fuego de la fiebre,dame paciencia, Señor crucificado.
Cuando tenga que sufrir las inclemencias del tiempo, el rigor de las estaciones, dame paciencia, Señor crucificado.
Cuando me falte lo que más necesito,dame paciencia, Señor crucificado.
Cuando me vea agobiado por todas partes por apuros y contrariedades,dame paciencia, Señor crucificado.
Cuando juzgues oportuno someterme a la prueba de la tribulación,dame paciencia, Señor crucificado1.
A los sacerdotes capellanes de hospitales, concédeles verte en cada enfermo, Señor.