Madre, fuente de lágrimas,
ruega por nosotros.
San Francisco Coll y Guitart
Sacerdote y fundador (1812-1875)
Nació en Gombrén (Gerona, España) en el año 1812. De pequeño ingresó en el seminario de Vic, pero cinco años después, en 1827, vistió el hábito de la Orden de Predicadores. En 1835 le sorprendió la exclaustración cuando aún era diácono, y tuvo que dejar el claustro y volver a su casa. Toda su vida permaneció fiel al espíritu y directrices de los dominicos. Completó los estudios en el seminario de Vic, donde se ordenó sacerdote en 1836. Ejerció el ministerio en parroquias y en distintos movimientos dominicos; además se dedicó a escribir. A partir de 1844 y durante los cuarenta años siguientes, se dedicó a la misión popular por toda Cataluña, lo que le valió que la Santa Sede le otorgara el título de misionero apostólico. En 1856 fundó la Congregación de Hermanas Dominicas de la Anunciata, dedicadas a la enseñanza y a la promoción de la mujer. Los achaques no apagaron su celo apostólico. Murió en Vic (Barcelona) el 2 de abril de 1875. Fue canonizado en 2009.
La beneficencia, de cualquier parte que provenga,
siempre es hija de la misma madre: de la providencia.
San Pío de Pietrelcina




