Cuando me vea obligado a reprimir
la vivacidad de mi carácter,
dame paciencia, Señor crucificado.
San Montano y compañeros
Mártires († 259)
Son muchos los cristianos que cayeron en las persecuciones del emperador Valeriano (257-260 d.C.), que incluían el destierro de los sacerdotes, la ejecución de los líderes eclesiásticos y la confiscación de bienes. Este grupo de mártires fueron discípulos de san Cipriano, sentenciado a muerte en el año 258. De él heredaron la constancia y la valentía para defender su fe. El primero en morir fue Prímulo, recién bautizado. Donaciano era catecúmeno y recibió el bautismo en prisión. Juliano y Montano, aunque tenían sus encontronazos, se reconciliaron antes del martirio. Victorico y Reno tuvieron visiones que les dieron gran consuelo espiritual. El diácono Flaviano quiso compartir la misma suerte que sus hermanos. Al principio lo excluyeron del martirio, pero fue asesinado pocos días después. Este grupo es emblema de la Iglesia martirial cartaginesa.
Así como nos creaste por tu Hijo,
así por el verdadero y santo afecto con que nos amaste,
naciste, verdadero Dios y verdadero hombre,
de la gloriosa y bendita siempre Virgen María,
y por su cruz, su sangre y su muerte
quisiste redimirnos a nosotros, cautivos.
San Francisco de Asís




