Cuando el mal seque y consuma
lentamente mi carne y mis huesos,
dame paciencia, Señor crucificado.
Beato Eduardo Poppe
Sacerdote (1890-1924)
Nacido en Moerzeke, en la actual Bélgica, en 1890, se le reconoce haber favorecido la consolidación de la fe en Cristo y la devoción a la Eucaristía con sus escritos y su predicación. Miembro de una familia muy devota, ingresó con 19 años en el seminario de Waas. Un año después fue llamado al ejército, momento que aprovechó para estudiar Filosofía. Durante la Primera Guerra Mundial, destacó por su carácter servicial, comprometido con el prójimo, incansable a la hora de ayudar. Fue vicepárroco en la iglesia de Santa Coleta (Gante), en un barrio obrero, donde llevó la palabra de Cristo a gente trabajadora y con pocos recursos. En 1922 se desplazó a Leopoldsburgo, en la provincia de Limburgo, Bélgica, donde formó a seminaristas y religiosos que estaban haciendo el servicio militar. Tal era su afán de trabajar y el rigor con el que seguía los ayunos y penitencias, que acabó por debilitarse hasta la muerte, que le sobrevino en 1924.
Os ruego a todos, hermanos, que mostréis
toda la reverencia y honor que podáis
al santísimo Cuerpo y Sangre de nuestro Señor
Jesucristo, en quien lo que hay en el cielo y lo que hay
en la tierra ha sido pacificado y reconciliado
con el Dios todopoderoso.
San Francisco de Asís




