Lectura de la profecía de Ezequiel 28,1-10

agosto 18, 2026

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Me fue dirigida esta palabra del Señor: «Hijo de hombre, di al príncipe de Tiro: Esto dice el Señor Dios: Se enalteció tu corazón y dijiste: “Soy un dios y estoy sentado en el trono de los dioses en el corazón del mar”.

Lectura de la profecía de Ezequiel28,1-10

Me fue dirigida esta palabra del Señor: «Hijo de hombre, di al príncipe de Tiro: Esto dice el Señor Dios: Se enalteció tu corazón y dijiste: “Soy un dios y estoy sentado en el trono de los dioses en el corazón del mar”. Tú que eres hombre, y no dios, pusiste tu corazón como el corazón de Dios. Te dijiste: “¡Si eres más sabio que Daniel, ningún enigma se te resiste! Con tu sabiduría e inteligencia te has hecho una fortuna; acumulaste tesoros de oro y plata”. Con tu gran habilidad para el comercio acrecentaste tu fortuna; y por tu fortuna te llenaste de presunción. Por ello, así dice el Señor Dios: “Por haber puesto tu corazón como el corazón de Dios, por eso, haré venir contra ti extranjeros, los más feroces de entre los pueblos. Desenvainarán sus espadas contra tu brillante sabiduría, y profanarán tu belleza. Te hundirán en la fosa y perecerás de muerte violenta en el corazón del mar. ¿Podrás seguir diciendo delante de tus verdugos: ‘Soy un dios’? Serás un hombre, y no un dios, en mano de los que te apuñalen. Morirás con muerte de incircunciso, a manos de gentes extrañas. Porque lo he dicho yo” –oráculo del Señor–».

Palabra de Dios.

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Cristo en el mar de Galilea, círculo de Jacopo Tintoretto (probablemente Lambert Sustris), artista anónimo —veneciano, 1518 o 1519-1594. Galería Nacional de Arte, Nueva York