A los sacerdotes difuntos,
dales tu gloria, Señor.
San Hugo de Grenoble
Obispo (1053-1132)
Nació de familia noble en 1053 en el Delfinado (Francia). Recibió una excelente formación cultural y cristiana, y pronto el obispo de Grenoble lo promovió en la vida eclesiástica. A los 28 años fue consagrado obispo de Grenoble, y gobernó su diócesis unos 50 años. Emprendió la renovación de la vida del clero y de los fieles en la línea de la reforma gregoriana, combatiendo la simonía, el concubinato de los clérigos, el desorden en la economía diocesana, etc. Desanimado por no conseguir del todo sus objetivos, se retiró al monasterio de Mont Dieu con ánimo de hacerse monje, pero Gregorio VII lo obligó a volver a su diócesis. Acogió a san Bruno y a sus compañeros y les donó las tierras montañosas de Chartreuse, donde comenzó la Orden de los cartujos. Con ellos pasaba largas temporadas, y a los sucesivos papas les manifestó su deseo de retirarse a la contemplación, deseo que no fue atendido. Participó en el Concilio de Vienne de 1112, y se posicionó contra Anacleto II y en defensa de Inocencio II. Murió el 1 de abril de 1132.
Es Cristo quien se ha dejado traspasar el Costado,
es él quien ha dejado fluir de su Costado herido
las dos corrientes que hacen nuevas
todas las cosas: agua y sangre, es decir,
logos y neuma, palabra y espíritu.
San Apolinar




