Corazón de Jesús,
horno ardiente de caridad,
ten piedad de nosotros.
San Oswin
Rey y mártir († 651)
San Oswin de Northumbria, hijo de san Osvaldo, fue una de las figuras más ejemplares de la Iglesia anglosajona. San Aidan se encargó de guiarlo espiritualmente, haciendo de él un cristiano compasivo, humilde y abnegado. Fue preparado para ser rey y, tras acceder al trono de Northumbria, supo gobernar con mesura y fortaleza moral. Su breve reinado atrajo prosperidad, y en ningún momento dejó de socorrer a los más necesitados, motivo por el cual siempre tuvo el afecto y la admiración de su pueblo. Aun siendo rey, vivía sin lujos, con sobriedad. Asistía todos los días a los oficios litúrgicos y era generoso con los pobres. Tuvo un final violento. Su tío Oswy, que anhelaba el poder a toda costa, mandó asesinarlo. Para aliviar su mala conciencia, Oswy, ya como rey supremo, hizo construir un monasterio en honor de Oswin, a quien la Iglesia venera como mártir. Sus reliquias descansan en Tinmouth, descubiertas en 1065 por un monje llamado Edmundo.
Cristo es la roca espiritual,
el hueco de la piedra
del que fluye el agua verdadera,
diferente de las cisternas judías.
San Justino




