Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 13,8-10
Hermanos: A nadie le debáis nada, más que el amor mutuo; porque el que ama ha cumplido el resto de la ley.
Hermanos: A nadie le debáis nada, más que el amor mutuo; porque el que ama ha cumplido el resto de la ley.
Esto dice el Señor: «A ti, hijo de hombre, te he puesto de centinela en la casa de Israel; cuando escuches una palabra de mi boca, les advertirás de mi parte.
Hermanos: Aprended de Apolo y de mí a jugar limpio y no os engriáis el uno contra el otro.
Hermanos: Que la gente solo vea en nosotros servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios.
Hermanos: Que nadie se engañe.
Hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo.
Hermanos: El Espíritu lo sondea todo, incluso lo profundo de Dios.
Yo, hermanos, cuando vine a vosotros a anunciaros el misterio de Dios, no lo hice con sublime elocuencia o sabiduría, pues nunca entre vosotros me precié de saber cosa alguna, sino a Jesucristo, y este crucificado.
Os exhorto, hermanos, por la misericordia de Dios, a que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios; este es vuestro culto espiritual.
Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir; has sido más fuerte que yo y me has podido.