Lectura del libro de Isaías 49,1-6
Escuchadme, islas; atended, pueblos lejanos: el Señor me llamó desde el vientre materno, de las entrañas de mi madre, y pronunció mi nombre.
Escuchadme, islas; atended, pueblos lejanos: el Señor me llamó desde el vientre materno, de las entrañas de mi madre, y pronunció mi nombre.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No deis lo santo a los perros, ni les echéis vuestras perlas a los cerdos; no sea que las pisoteen con sus patas y después se revuelvan para destrozaros.
Lectura del segundo libro de los Reyes19,9b-11.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No juzguéis, para que no seáis juzgados.
Lectura del segundo libro de los Reyes17,5-8.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No tengáis miedo a los hombres, porque nada hay encubierto, que no llegue a descubrirse; ni nada hay escondido, que no llegue a saberse.
Hermanos: Lo mismo que por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte se propagó a todos los hombres, porque todos pecaron… Pues, hasta que llegó la ley había pecado en el mundo, pero el pecado no se imputaba porque no había ley.