Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir; has sido más fuerte que yo y me has podido.
En aquel tiempo, Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado.
Fijaos en vuestra asamblea, hermanos: no hay en ella muchos sabios en lo humano, ni muchos poderosos, ni muchos aristócratas; sino que lo necio del mundo lo ha escogido Dios para humillar a los sabios, y lo débil del mundo lo ha escogido Dios para humillar lo poderoso.
En aquellos días, me vino esta palabra del Señor: «Cíñete los lomos: prepárate para decirles todo lo que yo te mande.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «El reino de los cielos se parece a diez vírgenes que tomaron sus lámparas y salieron al encuentro del esposo.
Hermanos: No me envió Cristo a bautizar, sino a anunciar el evangelio, y no con sabiduría de palabras, para no hacer ineficaz la cruz de Cristo.