El artículo del mes

Oremos por las intenciones del papa por Pablo Cervera Barranco

«Red Mundial de Oración»

(Apostolado de la Oración) durante el mes de junio de 2019

 

Orar por el papa y sus intenciones pertenece a la esencia de la vida cristiana. Nuestra oración por el sucesor de Pedro se encuentra a diario en la plegaria eucarística, corazón de la celebración de la santa Misa:

«Acuérdate, Señor, de tu Iglesia, extendida por toda la tierra, y con el papa Francisco…»

El papa confía cada mes a su Red Mundial de Oración, el Apostolado de la Oración, dos intenciones (una anunciada al comienzo del año y la otra en la inmediatez del mes en curso) que expresan sus grandes preocupaciones por la humanidad y por la misión de la Iglesia. Son una convocatoria mundial para transformar nuestra plegaria en «gestos concretos».

Resumen su plan de acción para movilizarnos cada mes por un propósito determinado que nos invita a construir un mundo más humano y más divino.

 

Por la evangelización

Por los sacerdotes, para que, con la sobriedad y la humildad de sus vidas, se comprometan en una solidaridad activa hacia los más pobres.

El sacerdote no es solo celebrante de sacramentos. El sacerdote hace presente a Cristo, buen Pastor. De hecho algunos teólogos cifran en el pastoreo la esencia del ministerio sacerdotal como aspecto englobante de todas las dimensiones de la actuación sacerdotal: ministro de la palabra, ministro de los sacramentos, ministro de la caridad. La vida del sacerdote debería hablar por sí misma, igual que la de los religiosos. La vida del sacerdote como pastor del pueblo de Dios debería ser tal que nadie se sintiera a disgusto a su lado: eso es lo que procura un estilo austero, cercano y humilde. Así, ni pudientes ni pobres tienen por qué alejarse de él. Cuanto más coherente y verdadera sea la vida del sacerdote según el evangelio, mayor será el impacto realizado hacia los más necesitados.

 

Ofrecimiento diario por la Iglesia y por el mundo

 

V/ Ven, Espíritu Santo,

inflama nuestro corazón

en las ansias redentoras

del Corazón de Cristo.

 

R/ Para que ofrezcamos

de veras nuestras personas

y obras, en unión con él

por la redención del mundo.

 

Señor mío y Dios mío

Jesucristo: por el Corazón

Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón, y

me ofrezco contigo al Padre

en tu santo sacrificio

del altar, con mi oración

y mi trabajo,

sufrimientos y alegrías

de hoy, en reparación

de nuestros pecados

y para que venga

a nosotros tu reino.

 

Te pido en especial:

por el Papa

y sus intenciones,

por nuestro obispo

y sus intenciones,

por nuestro párroco

y sus intenciones.