El artículo del mes

Oremos por las intenciones del papa Francisco por Pablo Cervera Barranco

Intenciones confiadas a su «Red Mundial de Oración» durante el mes de enero de 2020

Orar por el papa y sus intenciones pertenece a la esen­cia de la vida cristiana. Nuestra oración por el suce­sor de Pedro se encuentra a diario en la plegaria eucarística, corazón de la celebración de la santa Misa: «Acuérdate, Señor, de tu Iglesia, extendida por toda la tie­rra, y con el papa Francisco…»

El papa confía cada mes a su Red Mundial de Oración, el Apostolado de la Oración, dos intenciones (una anunciada al comienzo del año y la otra en la inmediatez del mes en curso) que expresan sus grandes preocupaciones por la humanidad y por la misión de la Iglesia. Son una convocatoria mundial para transformar nuestra plegaria en «gestos concretos». Resumen su plan de acción para movilizarnos cada mes por un propósito determinado que nos invita a construir un mundo más humano y más divino. 

Evangelización: Promoción de la paz en el mundo 

Recemos para que los cristianos, los que siguen otras religiones y las personas de buena voluntad promuevan la paz y la justicia en el mundo.

Al comienzo del año, la intención papal se sitúa en la línea de la Jornada de oración por la paz que san Pablo VI instituyó para el día 1 de enero. Pocos textos mejores para comentar esta intención que lo recogido al respecto en el Catecismo de la Iglesia Católica:

 «El respeto y el desarrollo de la vida humana exigen la paz. La paz no es solo ausencia de guerra y no se limita a asegurar el equilibrio de fuerzas adversas. La paz no puede alcanzarse en la tierra, sin la salvaguardia de los bienes de las personas, la libre comunicación entre los seres huma­nos, el respeto de la dignidad de las personas y de los pue­blos, la práctica asidua de la fraternidad. Es la “tranquilidad del orden” (san Agustín). Es obra de la justicia y efecto de la caridad» [CEC 2304].

El cristiano sabe que «la paz terrenal es imagen y fruto de la paz de Cristo, el “Príncipe de la paz” mesiánica. Por la sangre de su cruz, “dio muerte al odio en su carne”, recon­cilió con Dios a los hombres e hizo de su Iglesia el sacra­mento de la unidad del género humano y de su unión con Dios. “Él es nuestra paz”» [CEC 2305].

 Ofrecimiento diario por la Iglesia y por el mundo

V/Ven, Espíritu Santo, inflama nuestro corazón en las ansias redentoras del Corazón de Cristo.

R/ Para que ofrezcamos de veras nuestras personas y obras, en unión con él por la redención del mundo.

Señor mío y Dios mío Jesucristo: por el Corazón Inmaculado de María me consagro a tu Corazón, y me ofrezco contigo al Padre en tu santo sacrificio del altar, con mi oración y mi trabajo,sufrimientos y alegrías de hoy, en reparación de nuestros pecados y para que venga a nosotros tu reino.

Te pido en especial:

por el Papa y sus intenciones,

por nuestro obispo y sus intenciones,

por nuestro párroco y sus intenciones.