El artículo del mes

Oremos por las intenciones del papa Francisco por Pablo Cervera Barranco

 «Red Mundial de Oración» (Apostolado de la Oración) durante el mes de julio de 2020 

Orar por el papa y sus intenciones pertenece a la esencia de la vida cristiana. Nuestra oración por el sucesor de Pedro se encuentra a diario en la plega­ria eucarística, corazón de la celebración de la santa Misa: «Acuérdate, Señor, de tu Iglesia, extendida por toda la tie­rra, y con el papa Francisco…» 

El papa confía cada mes a su Red Mundial de Oración, el Apostolado de la Oración, dos intenciones (una anunciada al comienzo del año y la otra en la inmediatez del mes en curso) que expresan sus grandes preocupaciones por la humanidad y por la misión de la Iglesia. Son una convocatoria mundial para transformar nuestra plegaria en «gestos concretos». Resumen su plan de acción para movilizarnos cada mes por un propósito determinado que nos invita a construir un mundo más humano y más divino. 

Universal: Nuestras familias 

Recemos para que las familias actuales sean acompa­ñadas con amor, respeto y consejo. 

La familia es el corazón de la vida humana y de la Iglesia. En ella se gestan las personas que, a través de las relacio­nes de amor, crecerán y forjarán la sociedad. Esas relaciones horizontales de amor se ven fortalecidas al ser insertadas y vividas desde la vida divina, es decir, desde la relación de amor de las Personas en la Trinidad. Escribía la H. Lucía de Fátima al hoy difunto cardenal Carlo Cafarra que el futuro de la humanidad se jugaba en la familia, porque, al ser imagen de la familia trinitaria, el enemigo de la naturaleza humana, es decir, Satanás, no tenía mayor empeño en su lucha contra Dios que luchar y destruir la familia. La necesidad de orar por la familia es perentoria porque en ella se juega el futuro de la humanidad y de la Iglesia. Que ninguna se sienta des­amparada sino apoyada en todo lo necesario para crecer y realizar su misión.

 

Ofrecimiento diario por la Iglesia y por el mundo 

 

V/ Ven, Espíritu Santo, 

inflama nuestro corazón 

en las ansias redentoras 

del Corazón de Cristo.

 

R/ Para que ofrezcamos de veras 

nuestras personas y obras, 

en unión con él por la redención del mundo.

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo: 

por el Corazón Inmaculado de María 

me consagro a tu Corazón, 

 y me ofrezco contigo al Padre 

en tu santo sacrificio del altar, 

con mi oración y mi trabajo, 

sufrimientos y alegrías de hoy, 

en reparación de nuestros pecados 

y para que venga a nosotros tu reino.

  

Te pido en especial: 

por el Papa y sus intenciones, 

por nuestro obispo y sus intenciones, 

por nuestro párroco y sus intenciones.