El comentario de la portada

El cumplimiento de las Escrituras por Pierre-Marie Dumont

Carlo Maratta (1625-1713) es un conocido de las portadas de Magnificat, donde la calidad de su pintura, el encanto de sus personajes y la profundidad de su teología hacen maravillas. En el tránsito del Barroco y el rococó, hace revivir la gracia de Rafael anunciando al mismo tiempo la suntuosa distinción de Tiepolo. En esta escena íntima, ¡su Virgen María es visiblemente la llena de gracia! Sentada y con su hijo sobre sus rodillas, María medita en su corazón la palabra de Dios que acaba de leer en el librito que sostiene abierto en la mano izquierda. Su mirada se posa sobre el Niño Jesús y sobre su primo Juan Bautista. De hecho, lo que contempla la Madre de Dios en estos dos niños que parecen jugar juntos no es otra cosa que el cumplimiento de las Escrituras. Nos lo revela, en el suelo, en primer plano, el cuenco que servirá para derramar el agua del Jordán sobre la cabeza de Cristo, con motivo de su bautismo. Sin embargo, la realización de la esperanza del mundo pasará por otro bautismo, también dramático, el de la pasión. Así, esta encantadora escena familiar anuncia implícita­mente que un espada traspasará el corazón de la Madre de Dios.

En el centro de la composición piramidal, siendo el único per­sonaje que actúa, el Niño Jesús tiende la mano para apropiarse de la última profecía inscrita en una filacteria desplegada por Juan Bautista: He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Jn 1,29). Juan lleva un bastón de caña, que evoca la respuesta a la pregunta de su misión única como bisagra entre la Antigua y la Nueva Alianza: ¿Qué habéis venido a ver al desierto? ¿Una caña agitada por el viento? (Mt 11,7). Es él, el profeta Elías, quien debe venir. ¡Quien tenga oídos, que oiga! (Mt 11,14-15). Y quien tenga ojos para ver, que vea: este bastón es cruciforme para seña­lar la forma a la vez trágica y sublime por la que será quitado el pecado del mundo. 

[Traducido del original francés por Pablo Cervera Barranco]

María con el Niño Jesús y san Juan Bautista (1704), Carlo Maratta (1625-1713), Kunsthistorisches Museum,
Viena, Austria.

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