Carta a los lectores

Pablo Cervera Barranco

Editorial por Pablo Cervera Barranco

Querida familia Magnificat:

Todos los meses son tiempo de santos.

El mes de noviembre se abre con los santos anónimos, aquellos que no han sido canonizados oficialmente pero cuyos nombres están en el Libro de la Vida.

Este mes experimentamos especialmente el consuelo de esa compañía inmensa que nos protege, intercede por nosotros y nos espera en la meta. Por eso… ¡nunca estamos solos! En vuestras cartas muchos incluís el deseo de que un determinado santo aparezca en la sección diaria que les dedicamos. Al mismo tiempo, os asombráis del gran número y diversidad de circunstancias de los que aparecen, sobre todo entre los mártires. Una suscriptora, Mª Paloma S. G., nos escribía preguntando si una fundadora había sido incluida. Al paso del tiempo, viendo que todavía no habíamos tenido la oportunidad de hacerlo, comentaba: «En el fondo me alegro, porque es maravillosa la cantidad de santos y santas, beatos y beatas que hay y ha habido en todos los tiempos. Hasta me he enterado de que existió una santa Paloma de Córdoba, de tiempos de la ocupación musulmana. Y lo que es tremendo es la cantidad de mártires de la persecución religiosa del 36. Yo sabía que hubo muchos, pero impresiona leer la vida de cada uno de ellos». Su carta concluye con un agradecimiento singular: «Le agradezco mucho la publicación de Magnificat, que me ha descubierto muchos tesoros, entre otros a santa Teresita; al leer algunas de sus meditaciones, me gustaron tanto que compré el libro Historia de un alma y lo estoy disfrutando mucho».

Los santos y las vidas de santos, especialmente las escritas por ellos mismos, son una fuente de gracia y esperanza para el cristiano.

  

En Jesús y María,

Pablo Cervera Barranco