El artículo del mes

Oremos por las intenciones del papa Francisco por Pablo Cervera

Oremos por las intenciones del papa Francisco confiadas a su «Red Mundial de Oración» (Apostolado de la Oración) durante el mes de abril de 2018

 Orar por el papa y sus intenciones pertenece a la esencia de la vida cristiana. Nuestra oración por el sucesor de Pedro se encuentra a diario en la plegaria eucarística, corazón de la celebración de la santa Misa: «Acuérdate, Señor, de tu Iglesia, extendida por toda la tierra, y con el papa Francisco…»

El papa confía cada mes a su Red Mundial de Oración, el Apostolado de la Oración, dos intenciones (una anunciada al comienzo del año y la otra en la inmediatez del mes en curso) que expresan sus grandes preocupaciones por la humanidad y por la misión de la Iglesia. Son una convocatoria mundial para transformar nuestra plegaria en «gestos concretos». Resumen su plan de acción para movilizarnos cada mes por un propósito determinado que nos invita a construir un mundo más humano y más divino. 

Universal: Por aquellos que tienen una responsabilidad en la economía

Para que los responsables del pensamiento y de la gestión de la economía tengan el coraje de refutar una economía de la exclusión y sepan abrir nuevos caminos o rutas.  

Para algunos hoy todo es economía o se reduce a economía. Ciertamente, la economía es parte necesaria de la realidad humana, pero no la única. De ahí que la intención papal de este mes pida para que los economistas y gestores de las finanzas trabajen con la mirada puesta no solo en la pura ganancia, sino en una ciencia económica que atienda a los más menesterosos y excluidos. La creatividad humana es capaz, en todos los ámbitos, de abrir nuevos horizontes para el bien de la humanidad. El papa Francisco aboga por explorar nuevas rutas en los ámbitos de la economía que defiendan a los que sufren el «descarte» de las mayorías.


Ofrecimiento diario por la Iglesia y por el mundo

 V/ Ven, Espíritu Santo,

inflama nuestro corazón

en las ansias redentoras

del Corazón de Cristo.

 R/ Para que ofrezcamos

de veras

nuestras personas y obras,

en unión con él

por la redención del mundo.

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo:

por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón,

en tu santo sacrificio del altar,

con mi oración y mi trabajo,

sufrimientos y alegrías de hoy,

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu reino.

Te pido en especial:

por el Papa y sus intenciones,

por nuestro obispo

y sus intenciones,

por nuestro párroco

y sus intenciones.