El artículo del mes

Oremos por las intenciones del papa por Pablo Cervera Barranco


Oremos por las intenciones del papa Francisco confiadas a su «Red Mundial de Oración»

(Apostolado de la Oración)

durante el mes de octubre de 2018

Orar por el papa y sus intenciones pertenece a la esencia de la vida cristiana. Nuestra oración por el sucesor de Pedro se encuentra a diario en la plega­ria eucarística, corazón de la celebración de la santa Misa: «Acuérdate, Señor, de tu Iglesia, extendida por toda la tie­rra, y con el papa Francisco…»

El papa confía cada mes a su Red Mundial de Oración, el Apostolado de la Oración, dos intenciones (una anunciada al comienzo del año y la otra en la inmediatez del mes en curso) que expresan sus grandes preocupaciones por la humanidad y por la misión de la Iglesia. Son una convocatoria mundial para transformar nuestra plegaria en «gestos concretos». Resumen su plan de acción para movilizarnos cada mes por un propósito determinado que nos invita a construir un mundo más humano y más divino.

 Universal: La misión de los consagrados

Para que los consagrados y consagradas despierten su fervor misionero y estén presentes entre los pobres, los marginados y los que no tienen voz.

La vocación consagrada en la vida de la Iglesia implica corazones totalmente desprendidos de todo, capaces y dis­puestos, por lo tanto, para que cualquier lugar del mundo sea su morada para vivir la consagración y misión. El Papa, en la intención de este mes, quiere que recemos por el fer­vor misionero, es decir, por la caridad total de los consagra­dos para que vayan allá donde los llame la misión. Lugar de misión, más allá de la pura consideración geográfica, son aquellos que hacen presente de modo especial el rostro de Cristo: los pobres, los marginados y los sin voz. La presencia en medio de todos ellos hará creíble el anuncio del evan­gelio y, por ello, la vocación y misión de los consagrados

Ofrecimiento diario por la Iglesia y por el mundo

V/ Ven, Espíritu Santo,inflama nuestro corazón en las ansias redentoras del Corazón de Cristo.

R/ Para que ofrezcamos de veras nuestras personas y obras, en unión con él por la redención del mundo.

Señor mío y Dios mío Jesucristo: por el Corazón Inmaculado de María me consagro a tu Corazón, y me ofrezco contigo al Padre en tu santo sacrificio del altar, con mi oración y mi trabajo, sufrimientos y alegrías de hoy, en reparación de nuestros pecados y para que venga a nosotros tu reino.

Te pido en especial: por el Papa y sus intenciones, por nuestro obispo y sus intenciones, por nuestro párroco y sus intenciones.